La situación actual en relación al agotamiento de los combustibles de origen fósil, la producción de gases de efecto invernadero que impactan negativamente sobre el ambiente y la necesidad de reducir la acción negativa del uso de combustibles sobre el planeta, han llevado a fomentar el desarrollo de alternativas. En particular, la investigación sobre los distintos procesos de producción de biocarburantes se ha intensificado como consecuencia de la alta volatilidad del precio del petróleo en el mercado.

El biodiesel es un combustible producido a partir de biomasa, es decir, de materia orgánica de origen vegetal o animal. Según el origen de la biomasa, el biodiesel puede clasificarse en:

  • Biodiesel de primera generación: obtenido a partir del tratamiento de aceites vegetales, lo que implica una competencia directa con la industria alimentaria que puede traer consecuencias negativas sobre el precio de los alimentos.
  • Biodiesel de segunda generación: se produce a partir de los desechos vegetales, en particular de los residuos que se obtienen al procesar los cultivos agrícolas. Si bien esto resuelve el problema de la competencia con el uso de alimentos para producir biocombustibles, el tratamiento de la biomasa lignocelulósica es complejo y costoso.
  • Biodiesel de tercera generación: es producto del metabolismo de microorganismos como las microalgas, sin aporte de la industria agrícola. Las algas producen distintos compuestos como consecuencia de su metabolismo, que son aprovechados para su posterior tratamiento.

Los lípidos obtenidos por cualquiera de estos mecanismos, deben ser tratados mediante una reacción de transesterificación, que produce tanto los ésteres de alquilo (el biodiesel) como el glicerol como subproducto. La ventaja principal del biodiesel es que puede ser utilizado en los vehículos actuales sin realizar ningún tipo de modificación al motor.

Sin embargo, el problema principal a la hora de llevar este proceso a escala industrial es su elevado costo. En las condiciones actuales no representa una alternativa viable económicamente, pero esto puede cambiar si los precios del petróleo incentivan aún más su optimización y aumentan el margen de rentabilidad.