Las posibilidades asociadas a la exploración espacial han estado siempre limitadas por los elevadísimos costos de ingreso a este tipo de tecnologías. En particular, la necesidad de utilizar cohetes de diferentes etapas que no pueden ser recuperados implicaba un gran costo de capital para desarrollar proyectos de esta magnitud. No obstante, la visión de determinados pioneros y el trabajo conjunto entre el sector público y privado ha logrado desarrollar cambios que se perfilan como determinantes para aumentar la eficiencia de estas misiones.

El magnate norteamericano Elon Musk fundó la compañía Space X con la intención de introducir a los inversores privados al campo científico e ingenieril espacial, un lugar reservado a los gobiernos de determinados países desarrollados por su alto valor económico y estratégico. En ese marco, ideó uno de los proyectos más ambiciosos relacionados al lanzamiento de material e instrumentos de exploración del espacio: el Falcon 9. Este cohete que consta de etapas múltiples, incorpora una novedad, la posibilidad de recuperar intacta su primera etapa y reutilizarla luego de un proceso de mantenimiento y puesta a punto. Luego de distintos intentos fallidos, Space X logró finalmente realizar avances en la reutilización del módulo que prometen revolucionar la industria.

El principal mercado de interés para este vehículo espacial es el sistema de reaprovisionamiento de la Estación Espacial Internacional (EEI). Esto se debe a que los científicos que habitan allí por períodos prolongados necesitan recibir envíos frecuentes de alimentos, repuestos y elementos de mantenimiento para garantizar el buen funcionamiento de la estructura, que orbita alrededor de la Tierra.

Se estima que Space X debe reutilizar el vehículo unas 5 veces para recuperar el capital invertido, por lo que sus costos quedarían ampliamente cubiertos con los contratos que la empresa posee actualmente con la NASA. Además, el mismo proceso de reutilización promueve una mayor frecuencia de lanzamientos, lo que contribuye a garantizar la rentabilidad de la compañía.