La Estación Espacial Internacional es la estructura más compleja jamás desarrollada por el hombre y la más grande que haya sido puesto en órbita hasta el momento. Desde su concepción, la EEI tiene como objetivo el fomentar la cooperación mundial en la exploración espacial y en el desarrollo del conocimiento científico.

La estación espacial se encuentra orbitando la Tierra a una distancia de 400 kilómetros y a una velocidad de 28 mil kilómetros por hora, lo que significa que realiza una vuelta completa al planeta en sólo 90 minutos. Su construcción demandó una inversión de 100 mil millones de dólares que fueron aportados por 15 países englobados en las principales 5 agencias de exploración espacial. La estructura fue ensamblada en órbita desde el año 1998, con el lanzamiento del módulo ruso Zarya, y su ocupación comenzó en el año 2000.

En la actualidad, se espera que la vida útil de la estación le permita funcionar hasta al menos el año 2024. De esta manera, las diferentes tripulaciones de 6 personas que permanecen un semestre a bordo, podrán realizar diversos tipos de experimentos para contribuir al desarrollo tecnológico y del conocimiento. Además, los astronautas se encuentran a cargo del mantenimiento de la infraestructura de la estación, por lo que muchas veces deben realizar “caminatas espaciales” para acceder a las zonas de la nave a ser reparadas.

En caso de emergencia en la estación espacial, existen mecanismos de evacuación para preservar la vida de los tripulantes. En particular, se encuentran ancladas dos cápsulas Soyuz para el transporte de tres astronautas cada una en el caso de la necesidad de abandonar la nave. Estas mismas cápsulas son las que se utilizan en la actualidad para trasladar nuevas tripulaciones desde la Tierra a la Estación Espacial Internacional. Con el ingreso en el mercado aeroespacial de actores privados, es posible que el transporte de los astronautas quede a cargo de vehículos de estas compañías.